lunes, 16 de marzo de 2026

#embrujada

 La primera aclaración que quiero dar es que me dije a mí misma, cuando empecé a sospechar de esto, que no iba a darle importancia al asunto porque autosugestionarme iba a empeorarlo todo. Obviamente decidí romper eso porque lo de hoy fue el colmo.

La segunda aclaración aclaración que quiero dar es que, pese a que yo sí creo en la brujería y todo lo místico, nunca he pensado que pudiera pasarme a mí, porque, ¿Por qué alguien me haría algo así? Yo que soy toda dulzura y simpatía y carisma y tranquilidad... Mis enemigos son Goliaths. 

La tercera aclaración es que no me consta, ¿Okey? Cuando se me ocurrió la posibilidad me puse a investigar sobre si existía alguna manera de confirmarlo y resulta que sí, que hay muchas maneras pero mientras leía la neta me dio miedo y mejor le paré. Me dije a mí misma que dejaría pasar el tema, que no volvería ni a pensar en ello ni a hablarlo. 

Todo estuvo bien durante algunos días, pero anoche nuevamente ocurrió y ahora, cansada por no descansar nada y con mis ojeras cada día más parecidas a moretones, tomé la decisión de escribir sobre esto.

Quizás les parezca una demente, quizás estoy exagerando, quizás es real y alguien que me lea pueda ofrecerme consuelo, quizás sólo necesito hacer esto público para deshacerme de esa carga mental y emocional que se está convirtiendo en física.

Así que aquí va:

Creo que me han hecho un amarre.





No tengo más testimonio que el mío para argumentar, ¡Pero lean con atención! Ésta es una historia que ya conté en el pasado, en mi blog. De hecho podría asegurar que he escrito en más de alguna ocasión sobre esto, sobre él. Le he dado miles de vueltas, intentando entender qué ha pasado, por qué pasó esto, por qué me sentí así y por qué sigo sintiendo esto. En mi mente no hay razón alguna, sé lo que deseo. Oh, pero mi cuerpo y mi corazón... ¡Incomprensible!

Esta historia se remonta al 2010, más de diez años atrás. Nos conocimos en la calle, él iba con su madre y yo con la mía, luego coincidimos en la preparatoria.

No sé cómo empezar a escribir esto sin sonar como una completa demente, pero bueno, lo más claro es lo más directo o algo así dicen, así que intentaré ser lo más concreta posible:

Podía reconocer que era un tipo apuesto, eso que ni qué. No era más que una apreciación superficial de su persona, porque realmente no lo conocía más allá de saludos de pasillos. Entonces algo pareció cambiar, al menos de su parte:

Esos saludos se convirtieron en pláticas más concretas y largas. Su nula capacidad de respetar mi espacio personal se hizo más evidente y su mirada... No sé cómo podría describirla más que <<atenta>>

Pero el acoso que vino con esto, de sus fans, hombres y mujeres, fue infumable. Y yo no entendía por qué, qué había hecho que fuera tan malo para merecer esos maltratos. Lo peor fue ver que él no se inmutaba, y bueno, tampoco es como que le culpe del todo porque a veces no estaba presente y yo nunca se lo dije, pero las veces que sí lo vio y decidió no hacer nada... Puaj, eso terminó por concertar un recelo hacia él y todo lo que pudiera representar.

Pasé una época muy confusa por aquellos años, sintiendo que me estaba enamorando de una de mis amigAs, el primer enamoramiento de una mujer que pude detectar como tal y que un día me despertara a las pinches seis de la mañana para estar en la escuela a las siete y media y sentir como si un imán me jalara hacia él. Así, de la nada. 

Siempre he sido una persona muy ensimismada que ha vivido y vive por escribir, así que en ese momento mi única preocupación era que estaba emocionada por los fanfics que estaba escribiendo sobre Glee, sobre mi amiga agregando al facebook a mi ex-noviecito de secundaria (???), sobre sentirme enamorada de otra amiga y de repente, ¡Pum! como putazo en el estómago, sin aire y desorientada, sentir esto tan fuerte: Pura atracción.

Atracción netamente sexual. Como un magnetismo que me jalaba, una tensión que me asustaba mucho. Me sentía a la defensiva, confundida y cada vez que él me ponía las manos en la cintura para pasar por el estrecho pasillo de entre las bancas, me enfadaba cuando lo hacía y me enfadaba cuando las quitaba. Pensé que me estaba volviendo loca.

Por mucho tiempo lo pensé así. Él como persona no me inspiraba romance, de hecho de repente me caía mal, así que hice todo lo posible por mantenerme lejos porque estar cerca era, además de incómodo para mi experiencia como ser humano, también peligroso por sus celosas fans.

De vez en cuando me lo encontraba por la calle, y así fue que descubrí que vivía extrañamente cerca de la casa de mi abuela. Incluso en algún partido de fútbol amistoso entre mi escuela y la preparatoria de mi anterior casa de estudios, él participó en el equipo donde estaba mi ex novio y fue una escena de lo más pinche irreal, bizarra, horripilante. Salida de la romcom más barata que pudieras imaginar.

Me seguía por los pasillos, alguna vez hasta me correteó hasta la salida sólo para hacerme una plática extraña. Durante aquel intercambio de opiniones y respuestas pendejas (siempre he sido malísima para las small talks) él se acercó mucho a mí, yo retrocedí. Por cada pasado que él daba, yo daba dos. Él uno, yo dos, él uno, yo dos, él uno, yo dos y topé con pared. Casi me vomito encima de la ansiedad.

Luego nos graduamos y no supe de él en un buen tiempo, hasta que nos volvimos a ver en un funeral.

¿Pero dejé de verlo?

No. Al contrario, todo se hizo peor.



Comenzó como un sueño, uno rarísimo, pero como yo siempre he tenido este problema no le di muchas vueltas. Luego fue otro sueño, e igual no le di importancia. Cuando tuve una semana seguida de sueños con él, no sueños cualquiera, sueños ROMÁNTICOS, fue cuando empecé a alterarme mucho.

Mi primer pensamiento fue creer que estaba traumada. Que era estrés post-traumático por el bullying que recibí por estar "cerca" de él. Pero conforme pasó el tiempo, los sueños se hicieron persistentes. ¿Es que yo estaba enamorada y me resistía a aceptarlo?

Podía aceptar que física y sexualmente me atraía, eso jamás lo negué. La cosa era que no me caía bien. Algo en él me repelía y les digo, cada vez que me hablaba de Vargas Llosa (porque vio que me encanta leer) yo sólo le ponía los ojos en blanco.

¿Pero amor? ¿Romance? ¿Quería que fuera mi novio? ¿Quería vivir una historia de amor con él?

No.

Al menos, no creo que fuera así. Podía comparar lo que sentía por él y por mi amiga y era bien diferente: Por él era algo meramente carnal. Por ella era carnal pero además romántico. Él me parecía simplón y hasta tibio. Por ella sentía admiración, deseaba su aprobación a toda costa. Cuando estaba con él me tensaba en automático, como si estuviera frente a un enemigo. Con ella me sentía nerviosa, tímida, boba y ansiosa por agradarle.

De ella quería su atención absoluta. De él quería mantenerme alejada. ¿Entonces por qué los sueños?

Quizás lo más desgastante de los sueños era que, no sólo eran románticos (casi nunca sexuales), sino que al despertar estaba sudando en frío y sentía el corazón latiéndome en la garganta. Tenía esta necesidad de saber cómo estaba. Por alguna razón mis sentimientos oscilaban entre la más terrible de las angustias, preocupada de que estuviera mal, o la más perversa de las curiosidades. Así que lo stalkeaba, cosa nada saludable porque él nunca ha sido de redes sociales así que rara vez encontraba algo nuevo.

Tener pesadillas o sueños raros para mí es normal. Los he tenido desde que tengo consciencia y eso siempre ha sido información pública. La sensación de angustia y estrés, un impulso arrollador al despertar de hacer algo era lo que me asustaba montones.

¿Por qué me siento así? 



Un año después de graduarnos conocí a una chica increíble de la que me enamoré locamente pero como los sueños seguían y esos sentimientos me perseguían, sentí que no podía darle mi 100% así que decidí hacer algo muy valiente o muy innecesariamente estúpido, depende de a quién se lo pregunte: Decidí hablar con él.

Me seguía perseguida, atormentada. Pensé por MESES que realmente me había enamorado. Aunque mi opinión y mi corazón eran contrarios a mi cuerpo, decidí darle el beneficio de la duda a mi cabeza. Lo más cercano en palabras era "enamoramiento". Al menos a mis 18 años así lo pensé.

Entonces le escribí por red social, le pedí que nos viéramos para hablar y él aceptó.

Yo fui con la intención de decirle lo que sentía para liberarme de lo que consideraba las consecuencias de emociones reprimidas (¿Ah que sí se nota que ponía atención a mis clases de psicología de la prepa UuUr?) porque quería entregarme por completo a esta chica, porque me encantaba y quería estar con ella y quería que no sintiera que entre nosotras existía la sombra de un hombre (ella es lesbiana)

Quería ser una novia presente, atenta, responsable y estaba enamorada.

Entonces lo vi a él en un centro comercial. Nos sentamos en un lugar de la zona de comida, iniciamos con una plática sencilla, casual, casi formal. De repente le solté la verdad.

     -Te cité porque conocí a alguien y quiero corresponderle al cien, pero siento que no puedo porque antes debo decirte que me gustasbas en la prepa-

Su cara fue algo de caricatura. Pasó de rostro relajado y sonriente a una mueca seria y después de asimilar mis palabras sus grandes ojos verdes se abrieron, horrorizados. Ni siquiera intentó ocultar el terror tras su voz cuando me dijo:

    -¡¿Por qué no me lo dijiste?!-

De regreso a casa pensé que me había gritado porque el aire acondicionado estaba muy alto (era como septiembre del 2013), o porque las pantallas tenían el volumen a todo lo que da. O por el ruido de la gente. De las cocinas de los locales. Qué sé yo, eso me dije a mí misma.

    -Porque no lo creí importante- dije, mirando hacia mis manos.

Él siguió preguntando lo mismo: ¿Por qué no hiciste esto? ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué? ¿Por qué?




Pues, porque no y ya.

Él no dijo lo mismo sobre mí, y si lo dijo, no me acuerdo. Yo me fui satisfecha de aquella conversación, lista para saltar a los brazos de aquella chica que conocí.

Imaginé que esa confesión sería romper el candado de mi prisión mental y emocional, ¿Pero lo fue? 

No. De hecho los sueños se volvieron más insistentes, intensos, angustiosos. Pero me resistí. Los sentimientos que despertaban aquellas escenas me alteraron por completo y eventualmente terminé con aquella chica (O más bien, ella terminó conmigo por básicamente no sentir que le estaba dando todo de mí) y empecé a tener problemas en la escuela. Mi salud empeoró, sólo quería dormir porque me sentía cansada todo el tiempo. ¿Sería cáncer a una temprana edad?


Varios años después de ese encuentro en el centro comercial, él y yo nos encontramos en un funeral. Nos reconocimos en la iglesia, nos acercamos y nos abrazamos. Platicamos muy poco, lo suficiente como para alterarme. Así fue nuestra conversación:

   -Hola- yo.

   -¿Cómo estás?- él.

   -Bien, ¿Y tú?- yo

   -Bien. ¿Con quién vienes?- él.

Le rodé los ojos en automático. Él ya había visto a mi hermana, a la que reconocía, pero de todas maneras quería asegurarse de que no había ido con alguien ajeno. Él iba con su NOVIA por supuesto.





Quizás el detalle que me falta omitir es que los sueños que tuve son cuando no estaba cerca de él. Cuando lo veía, dormía como bebé. Pero pasaban días sin saber de él, sin stalkearlo, y eran semanas de soñarlo.

Pasó el tiempo: Cada quién hizo su vida en lugares diferentes, él estudió en otro lugar, yo me fui a trabajar un tiempo a otro lado. No hemos vuelto a coincidir en ningún lugar físico. Yo me he enamorado, enamorado de verdad, bien recio, de que he creído en las almas gemelas y el amor de la vida y todas esas mierdas, y seguramente él también.

Y entonces los sueños volvieron, hace como un año. Insistentes. Al menos dos veces a la semana. He regresado a tener 19 y estar abrumada, nerviosa, tensa, angustiada. Deberían ver mis ojeras. Mi cuerpo no descansa porque mi mente está en otro lado, mi corazón también.

¡Y he escrito de eso! Claro, de hecho lo usé para una novela (espero que gane algún concurso o alguna editorial la acepte XD y entonces ya sabrán cómo eran mis sueños para entenderme poquito mejor)

¿Por qué?

¿Por qué cuando otra gente me ha marcado con más fuerza, de una forma más sustancial, más violentamente, más románticamente, más sexualmente, yo sigo viéndolo en mis sueños?

Sueños románticos de niña. Sueños donde él me da la mano, me regala flores, me lleva a lugares, me dice que me quiere, me besa la cara. Sueños tan equis porque no tienen que ver con mi yo de ahora. 

Porque si la ausencia de intimidad sexual es tan marcada, ahí tengo tuiter y en un mes me agarro a alguien. Ya lo he vivido y funciona.

Si es la ausencia de intimidad romántica, créanme, tengo a alguien que me quiere y yo quiero. Palabras bonitas no me sobran, gestos menos.

Si es la ausencia de intimidad emocional... Yo jamás la tuve con él. No tiene sentido que sienta eso.

El dolor corporal, la angustia emocional, ¡La confusión! Brutales.

Alguien me sugirió la posibilidad de que fuera víctima de un amarre. Uno que no se terminó de completar, uno que sigue presente. ¿Eso se puede? ¿Después de tanto tiempo, después de que he experimentado el amor real?

Quién sabe.

A literal 15 años del inicio de esta historia, sigo soñando con él. Sigo sintiendo este impulso de saber de él, de buscarlo, stalkearlo para saber que está bien, al despertar. 

Si me preguntan qué es lo que siento por él, honestamente diría que no sé. No sé porque no lo conozco. No estoy segura de que lo que sentí fue amor romántico, no se sentía igual a lo que dicen que debe ser, pero tampoco era indiferencia. 

La indiferencia no te hace vivir esta mierda.


Le conté a un par de personas sobre el tema, porque perder el sueño es algo que me enoja mucho. Dos tercios me dijeron que debería hacerme una "limpia energética" porque sonaba a "amarre".



martes, 10 de marzo de 2026

Si nos queríamos tanto, ¿Por qué nos dejamos?

  Siempre que cuento esta historia menciono que es normal que la gente crezca y se separe, porque una cambia y tus prioridades se reorganizan y de repente esas diferencias se vuelven distancia y lo que parecían puntos en común se revelan como incompatibilidad. La vida está en constante movimiento y por más que una se clave al suelo el tiempo pasa. 

Lo que una vez pareció inevitable ahora se siente condenado.

Así es más o menos mi explicación cuando me preguntan la razón de por qué terminamos.



Pues terminamos, cambiamos, nos alejamos, crecimos, nuestra dinámica sufrió una reorganización por parte de ambas.

Pero ahora que lo pienso, después de que le mandé una carta en san valentín diciéndole te quiero, me pregunto por qué si nos queríamos tanto, nos dejamos.

Sería mentir si digo que durante un prolongado tiempo no me aferré a esa posibilidad, de que simplemente nuestra ruptura haya iniciado porque ella ya no me quería. Aunque era bastante doloroso asumirlo, era lo más lógico de creer.

Nuestra imposibilidad de estar juntas era debido a su falta de amor. Porque durante todo ese tiempo que pasamos juntas, a ella se le había terminado el amor por mí. 

Y bueno, me enojaba pensar que en vez de decírmelo apenas lo vio venir, decidió dejarlo pasar hasta el punto de extender nuestra relación a un punto en que todo se sentía aburrido, metódico, agónico.

Pero ella jamás me dijo que ya no me quería, pero sus acciones me resultaban confusas. ¿Qué pasó, en qué momento todo cambió?


A lo largo de estos años vivimos altibajos, como cualquier relación. Y nos peleamos y nos dejamos y nos reconciliamos y volvimos y estuvimos bien y luego mal y luego bien y luego excelente y luego muy mal y luego todo se puso tenso, difícil, evasivo, frío, silencioso.

El final llegó para ambas y creo que ella ya se había mentalizado y estaba lista para soltarme, pero yo no. Yo quería quedarme abrazada a ella, quería seguir con sus manos en mi piel y su voz en mi teléfono y su compañía y sus opiniones y sus defectos y sus aficiones.

¿Por qué si te quería tanto te dejé?



Soy de la creencia de que cuando alguien te deja de querer no puedes hacer nada por revertirlo. Y no voy a mentir, mucha parte de mi vida romántica sería mucho mejor y menos dolorosa y más sana si la gente sencillamente fuera más honesta conmigo, directa. 

Dejé de sentirme querida, esa es la verdad. Ella ya estaba en otra cosa, haciendo otros planes, apenas teniendo el mínimo tiempo para mí. Era un rechazo sutil, una indirecta que me tomó semanas, meses entender, pero que también fue muy doloroso para mí.

Yo sabía que si sacaba el tema, terminaríamos. Cada quién se iría por su parte y eso sería todo. Quizás por eso yo también ayudé a extender esta dinámica poco saludable, porque encararla significaba perderla.


¿Por qué si te quería tanto decidí borrarme de tu vida?


Por enojo. Por orgullo. Por dolor. Por querer corresponder su rechazo. Por terca. 

Por sobrevivencia.

Porque sentí que si me quedaba con ella a una distancia tan cercana pero sabiéndome no correspondida me iba a destruir Y AHORA ENTIENDO POR QUÉ MUCHXS DE MIS EXS NO QUISIERON UNA AMISTAD CONMIGO.


¿Por qué si me quería tanto decidió dejarme ir así como si nada?



Cada persona es un universo, eso también lo pienso. Ella tuvo sus razones, quizás porque todavía sentía el cariño suficiente para respetar mi decisión, quizás porque sólo ya no le importaba.

¿Qué ha pasado desde entonces? Eso ya lo saben. Yo me aferré a seguir con mi vida, hice cosas, trabajos, rutinas de ejercicio, borracheras, salidas con mis amigxs y familias. Intenté enamorarme, la primera vez luego de eso sentí algo muy parecido por él, pero no lo conseguí. La segunda vez sí fue muy parecido, casi hasta imaginaba mi vida con ellx pero ya saben cómo terminó todo aquello.

He conocido a más personas, he intentado enamorarme, he intentado abrirme a nuevas experiencias y saben que me esfuerzo en ser amigable y social y todo eso y me dedico a mis cosas, mis proyectos y me involucro, trabajo e intento moderar la manera en que manejo mis vicios y tendencias autodestructivas pero algo falta.  Será acaso que teilor suif tiene razón y los viejos hábitos realmente se mueren gritando y necesito un exorcismo.

Será acaso que esto es la clase de amor que siempre se queda, no como un fantasma ni como una cicatriz sino como un aspecto de ti que de vez en cuando sale a la superficie. 

Será acaso estrés post-traumático, o el hilo rojo del destino. Será acaso el amor de mi vida o un recuerdo al que me aferro porque no he podido sentir ni vivir exactamente lo mismo. 

Será acaso que paso mucho tiempo dentro de mi cabeza.


Si nos dejamos hace tanto tiempo, ¿Por qué no hemos podido dejar de querernos?

          

#embrujada

 La primera aclaración que quiero dar es que me dije a mí misma, cuando empecé a sospechar de esto, que no iba a darle importancia al asunto...