¿Qué es lo que significa un bloque en nuestros tiempos modernos? Pues tan fácil como no querer leer a alguien. Un límite entre tú y el objeto del bloqueo. Una pared, una reja, una decisión plenamente consciente sobre el deseo de no saber más nada de quién te escribe. Un silencio indestructible. ¿De dónde viene una decisión así? Pues muchas veces, ante la hostilidad y el potencial peligro de ser doxxeadx, lo mejor es bloquear a la gente. Unx nunca sabe con qué clase de loco estás tratando.
¿Pero cuando se trata de alguien a quién conociste por tantos años, con quién viviste cambios importantes, con quién creciste, cuya cama te compartió? Bueno, pues es devastador. Es desconcertante a un nivel que todavía me tiene entumecida.
Entiendo que las cosas no hayan terminado tan bien la última vez. Entiendo que esté enojada, sé que le di más problemas que alegrías -es una probabilidad que jamás dejaré de considerar-, hasta entiendo que esté mejor sin mí, tampoco pretendo arruinarle la vida.
Pero no entiendo el nivel de frialdad que requirió hacerlo. Creo que no bloqueas a tu mejor amiga sólo por un enojo o una discusión, la bloqueas en serio cuando ella deja de ser tu mejor -lo que sea-
Probablemente lo merezco pero sigue doliendo, en el sentido de que yo jamás pude hacerlo. Podía estar aferrada a mi berrinche o justificadamente herida, pero jamás la bloqueé. Jamás le negué ese acceso a mí, porque una parte de mí sentía esta... no sé, ¿Esta inevitable parte en que nos reconciliaríamos?
Bloquearme significa que ya ni eso hay entre nosotras. Ni siquiera la posibilidad de una cordialidad distante.
Ella ya no quiere saber más de mí y yo no lo puedo entender.
En algún momento, en algún lugar, esto tiene sentido. Es racional y es lógico. Quiero decir, durante estos días he tomado mi tiempo para tomar en cuenta todos los puntos de vista, el de ella, por supuesto, y todo lo que en nuestra historia es un atenuante.
Y los hay. Hay razones, hay ciencia, hay lógica, hay... historia.
Quizás mi sinsabor, mi amargura se deriva del hecho de su poder, de su voluntad: Ella puede hacerlo, yo no y si lo hago siempre es en el calor del momento y horas después me retracto. Será acaso nuestras distintas naturalezas las que nos hacen proclives a actuar de cierta manera, pero mantengo mi punto: ¿Cómo es que puede hacerlo? Descartarme con tanta frialdad, con tanto impetú, con tanta... determinación.
Me duele mucho por todo lo que implica, pero sobre todo porque siento que me estrellé con esta cruel realidad: No somos lo que pensé que éramos. No somos... no hay hilo entre nosotras. No hay... destino, inevitabilidad(¿es una palabra?) No somos... No estamos por encima de la razón, la ley del hombre, y contra todo pronóstico.
No somos amigas, no somos conocidas, no estamos hechas de las mismas estrellas, no sentimos el mismo amor, intensidad, incomprensiabilidad (¿Es otra palabra?)
Somos tragedia pero fuimos magia.
Porque lo fuimos, ¿No? ¿O es que yo me lo inventé todo en mi cabeza y ella no es esta persona fantástica que conocí alguna vez? Con todos sus defectos y virtudes, ella alteró mi química cerebral para siempre, y eso debe significar algo, ¿No? Que lo que pasó fue real. Que sí existimos, aunque fuera entre las sombras de la vergüenza, la culpa y lo incorrecto.
Esto es lo que me está pesando más, la manera en que aparentemente jamás nos vimos de la misma manera, incluso cuando yo podía jurar que sí. Que ella sentía esto mismo que yo sentía. Que siempre fuimos conscientes de lo extraña de nuestra relación, algo que las palabras jamás podrían explicar, algo que la gente siempre puso en tela de juicio pero que nosotras sabíamos qué onda.
E incluso en nuestros periodos de distancia (Porque estuvimos alejadas, de que no nos hablamos por dos años) al volver ella dijo que yo me quedé como un fantasma, que ni siquiera podía oír cierta música o ver ciertas cosas porque era como invocarme. Exactamente como a mí me sucedió.
No sé cómo explicarlo. Era como si tuviéramos esta pequeña burbuja que nos cubría y nos protegía del ruido del mundo, era como si sólo existiéramos ella y yo.
No era romántico, pero sé que tampoco era precisamente amistoso. Era platónico. Algo más fuerte que un simple romance, una amistad de pasillo. Era algo perecedero. Algo...
Era algo.
Algo que no sucede todos los días, algo incidental, algo que ya no existe en nuestros días modernos.
Algo que ya no es.
Es una historia tan compleja la que ella y yo tuvimos que llevo alrededor de diez años intentando escribirla, ponerla en palabras, usando metáforas o de plano citando eventos reales. He escavado en la tumba de mis recuerdos, analizado cada screenshot, cada foto, cada testimonio ajeno que dio fe a que estaba yo perdiendo la cabeza por algo que ellos consideraban pasajero.
Sé que todo el mundo cree que me enamoré de ella. Que lo que yo sentía era romántico, era sexual, y en este punto estoy cansada de tener que explicarlo, pero lo haré de todas maneras porque para mí este tema no es insignificante: Claro que me enamoré de ella. No de la manera en que te imaginas, sino de una manera mejor, una manera que parece que no existe en la mente de los demás.
Nos conocimos cuando éramos muy jóvenes, adolescentes todavía y nos estábamos descubriendo y fue la primera vez que pude conectar con alguien a un nivel orgánico. Nunca sentí la necesidad de censurarme con ella, de esconder las partes que me daban -y me dan- vergüenza de mí. Jamás me sentí juzgada, me sentí señalada. Ella creía que estaba loca y mi sentido del humor era raro, pero jamás me hizo sentir mal por aquello. Ella veía lo bueno y lo malo de mí y me aceptó, contrario a mucha otra gente, amigos y amantes, jamás me pidió cambiar.
Ella no siempre me entendía, pero jamás me hizo sentir sola.
Quizás descubrir que podía ser querida sin tener que ceder ante las expectativas ajenas fue lo que marcó mi manera de pensar de ella. Su paciencia era la de una santa, su curiosidad era la de una científica. Sus palabras de amor, las más sinceras que conocí a esa edad.
Y teníamos desacuerdos, claro que los teníamos, y peléabamos, porque lo hicimos varias veces y nos dijimos cosas hirientes y nos hicimos cosas feas pero creo que veíamos la realidad de nuestro corazón y nuestras intenciones y sabíamos perdonar.
Creo que colmé su paciencia de santa y destruí su curiosidad de científica.
¿Y saben qué? Good 4 her
Finalmente, les quiero confesar que la conclusión de mi historia con Karli sería que ambas nos hiciéramos viejitas y le dedicaría Timeless de teilor suif pero creo que a ella tampoco le salió muy bien la cosa (Excepto la canción, perra rolota!) y tendríamos una larga vida de historias, pausas obviamente, pero amor dominándolo todo.
Y pues no. Parece ser que el bloqueo es el punto final que yo no deseaba pero que ella lo dio.
Y como escritora, ¿Qué haces con un punto final?
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