martes, 14 de julio de 2026

Crisis de fe

Tengo este hábito de mantener mis relaciones en el área más gris posible porque así me resulta más sencillo romperlas. Sin promesas, sin sueños, sin formalidad = menos dolor. Para mí y para la otra persona involucrada. Supongo que eso me hace una acreedora a decenas de nombres socialmente punitivos perO quiero que sepan que este hábito es más un instito que una decisión. 

Yo sé que tengo problemas con el compromiso, la formalidad y todo eso, lo sé, por eso nunca miento cuando la gente me confiesa sus intenciones.

¿Cómo rompes algo que no tiene nombre? Exacto. 






Es guapo. Es amable, es generoso, es atento, es divertido, es interesante. Es tranquilo, es pacífico, es sano. Es, en pocas palabras, una persona buena, decente, digna, de esas que escasean hoy en día. Claro, tiene sus defectos, pero no son lo suficientemente graves o siquiera mezquinos para que jalen la balanza a su favor.

¿Por qué es que sigo sin sentir nada? 

Me he tomado mi tiempo para diseccionar este fenómeno, porque tristemente no es la primera vez que me pasa. ¿Por qué estos hombres buenos que se me presentan no me hacen sentir nada?

La primera respuesta obvia y lógica es que soy lesbiana. Ya sé, me lo he preguntado antes, he indagado dentro de mí misma y sería deshonesta al decir que jamás ningún hombre me ha hecho sentir nada. Porque lo ha hecho, en ambos aspectos, romántico y sexual. Más sexual que romántico en cuestión de frecuencia.

La segunda respuesta obvia es que soy yo el problema.
Estoy viviendo un duelo y por eso no me puedo concentrar en él.
Estoy viviendo una transición y por eso no me puedo concentrar en él.
Estoy viviendo mi juventud y por eso no me puedo concentrar en él.

Es que soy yo. Soy excéntrica, soy mezquina, soy caótica, soy... Soy mi peor estado. 

Tiendo a culpar mi vena y alma artística como raíz de todo inconveniente pero es que no se me ocurre nada más.
Sé lo que siento, y lo que siento cuando estoy con él, es nada.





Debería ser más honesta, pero es que nunca miento con respecto a mis sentimientos. Si te digo que te quiero, es porque te quiero. Si te digo que me gustas, es porque me gustas. Si te digo que te amo, es porque te amo. Pero inevitablemente estos conceptos se viven de forma diferente según sea la conciencia, la historia, los traumas.
No soy del tipo de persona que se aleja de sus arrebatos, por el contrario, muchas veces me encuentro atrapada en problemas gracias a ellos. Pero pareciera ser que nunca es suficiente.


Buscando romper mis hábitos terminé rompiendo mi propio corazón. Quise seguir los consejos de las personas sabias, quise creer que mi esperanza era suficiente, que mi voluntad sería lo necesario para salir adelante con esto. Pero no.
Y lo resentí en mis ideas, en mi culpa, en mis sentimientos, en mi miedo, en mis huesos. 
Sentir que no estoy siendo recíproca, sentir que no estoy siendo lo que se espera, que no estoy siendo lo que fui, que soy un FRAUDE.

La solitud de fingir una relación fue algo que jamás sentí a este grado, una daga en doble sentido, porque jamás lo hice. Nunca me traicioné así, pensando que era por mi bien. Y ANTES DE AVANZAR DÉJENME DECIRLES QUE SU CONDICIÓN DE HOMBRE NO TIENE NADA QUE VER, esto bien habría pasado con una mujer o una persona nb.
Pero tener que limar mis asperezas, cuidar mis palabras, exagerar mis reacciones, fingir un bienestar o una satisfacción inexistente son mentiras.
Le mentí y me mentí a mí misma pensando que sería suficiente si me esforzaba.

¿Qué persona enamorada se esfuerza por sentirse enamorada?






Esto es una experiencia que jamás me imaginé vivir. Yo que siempre me enorgullecí de ser fiel a mis sentimientos, de jamás verme atrapada en una situación deshonesta, de jamás traicionarme a mis instintos y termino aquí... En medio del frío del silencio y de la vergüenza. De tener que decir "esto no está funcionando" y de tener que mentir para ocultar mi desinterés, mi aburrimiento.

¿Soy la peor persona del mundo?
No, pero en el top 10 seguramente sí estoy.



Esta situación me ha hecho pensar que quizás no soy la persona que pensé que era. En mi necesidad por cambiar mis caminos, por volverme mejor, sólo terminé trayendo dolor. Siento un peso indescriptible en mi pecho desde hace varios días que todavía no sé cómo manejar. Obligarme a escribir esto, con dos whiskys encima, parece buena opción.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario