martes, 24 de marzo de 2026

El increíble peso de la moralidad pulcra (Spoiler: Nadie es perfectx, no, ni siquiera yo)

Tengo este hábito de que cuando tengo una idea, un pensamiento o una opinión turbo funable, que me consta que puedo estar pecando de intolerante, violenta, amargada, lo que hago es escribir en mi diario. Lo hago porque suelo ser consciente de cuando estoy pensando algo que no viene de un lugar sensato, lo hago porque ya me funaron varias veces cuando tenía tuiter y era activa por allá. Entendí, a punta de groserías y acoso, que las redes nunca son el lugar para decir cosas cuestionables, cosas que te constan que no serán bien recibidas porque no son populares o directamente estúpidas y mezquinas.

Más allá de curar un personaje de internet, mi motivación es la auto-preservación. Claro, me gusta pendejearme a fachos, machitos y cualquier persona que sea el signo inequívoco de la involución humana pero de ahí a que incluso mismos progres, decontruidxs, wokes, zurdos, o cualquiera de esos grupos te acose hay un mundo de diferencia. Se siente más feo, pues, porque su vocabulario es más amplio para llamarte basura humana con palabras finas.

Ya lo viví. Sobre todo con respecto a mi veganismo y pansexualidad.

Uno de mis filósofos favoritos y amigo personal, Yisuscraist, dijo: El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Y en el 2026, todo el mundo parece armado con sus pilas de piedras.




¿En qué punto señalar las violencias ajenas cruza la línea de lo casual? ¿Cuándo dejas de apoyar una causa y te conviertes en policía? ¿Es que existen temas en los que podemos darnos el lujo de ser unos verdaderos culeros y otros temas que son más tabú?

A veces me pregunto si alguna vez yo me porté así de insoportable y engreída, porque vamos a admitirlo: Hay cierto placer y cierta arrogancia en señalar los errores ajenos. Hay cierta altanería en demostrar tus conocimientos con el fin de humillar, ¿Está entonces tu moral intacta si actúas desde la más alzada de las soberbias?


Tengo a 1 conocidx que actúa exactamente así, como POLICÍA: Se la pasa señalando las palabras incorrectas en los discursos, se la pasa quejándose de X artista o Y cosa que probablemente consume porque de otra manera no tendría manera de saber sus trapos sucios. Tira piedras, porque ellx está libre de pecado seguramente.

Llega un momento en que yo me pregunto: ¿Sirve de algo atacar bajo el nombre de la corrección politíca movimientos, discursos, actos y figuras ante el primer fallo? ¿Tenemos que descartarles sólo porque cometieron un error?

Un error: Un signo evidente de humanidad. ¿No esperamos errores de la humanidad? ¿No es eso lo que nos hace personas, que somos falibles, que somos imperfectos, que por ratos podemos ser intolerantes, odiosos, cabrones, pendejos, mezquinos, ignorantes?

La humanidad siempre descrita desde las virtudes como la compasión, la solidaridad, la hermandad es muy fácil de aceptar, de entender, ¿Pero la humanidad desde el error, el prejuicio? Poca gente realmente se atreve a explorar. Como si realmente la mayoría fuera perfecta, siempre tuviera buenas intenciones, fuera "pura de corazón".

Pues no. La humanidad es ambivalencia, es incongruencia, es imperfecta. 

Perfecta nada, nadie, ni siquiera el mundo que la gente de izquierda soñamos: Ni siquiera ese paraíso estaría libre de violencia.




Puedo entender que señalemos los discursos violentos de las personas, porque exactamente así inicia la violencia mortal: Con palabras, con gestos, con guiños. Lo entiendo totalmente. Lo que me cuesta trabajo quizás es rascar para encontrarle un defecto a la gente que generalmente pregona lo "correcto".

¡Claro! Entiendo que hay que saber a leer entre líneas, distinguir los dog-whistles, la simbología, los guiños. ¡Lo entiendo totalmente!

Pero si somos sincerxs todo el mundo lo hace: Tú, amable lector, caes en eso. Dices algo con toda la buena intención que entre líneas se lee como algo peligroso. Yo también lo hago. La cantante de moda lo hace. El artista marginal del barrio lo hace. Lo hace el escritor emergente, lo hace la película más innovadora y lo hace el santo peor martirizado que puedes citar.

Lo hace la religión, lo hace el gobierno. Lo hace la escuela, lo hace el amor. Lo hace la familia, lo hace la lucha más deconstruida que puedas imaginar.

Y también entiendo que los señalamientos sirven para mejorar, totalmente (entiendo muchas cosas, oigan UuUr soy comprensiva as fuck!) pero llega un momento en que si tu única personalidad es apuntar con el dedo es incómodo.

Te das cuenta cuando alguien es un policía: Te señalan con el dedo y te dan las miles de razones por las que lo que dijiste es malo, ¿Pero te aportan, te dan una sugerencia? Si no lo hacen, SON POLICÍAS.



¿En qué momento este acto de liberación se volvió la excusa perfecta de Perfectxs(C) para señalar, humillar, para alimentar su ego moralista?

¿En qué momento una revolución se lleva a cabo a punta de acusaciones? Y ojo que, estoy hablando de inconsistencias en el discurso, no de acciones abusivas tal cual, porque creo que hay una diferencia entre un tuit o una mala palabra a una violación, un acto de discriminación activamente realizado.

¿En qué momento un error se convierte en una diana para lanzar piedras? ¿Es que ya nadie puede darse el lujo de ser TONTX?

No. Con cámaras, con plataforma, con redes sociales, con fans enojados (así les digo a los haters) no se puede dar nadie ese lujo.

Los ojos están puestos en tus palabras, tus fotos, tus acciones. ¿Qué consumes, a quién le das tu dinero y tu tiempo? ¿Qué haces para deshacerte de tus grilletes? ¿Cómo escribes lo que escribes, qué compartes, cómo lo compartes? ¿Qué oyes, cómo lo interpretas? Tengo una larga lista para criticarte. Ven, críticame tú también.



¿Podemos ser moralmente pulcrxs en esta vida, en esta dinámica social?

No.

Nadie es pulcrx. 

Ni el santo más santo de todos los santos, porque tiene cola que le pisen. 

Ni el fascista más fascista de todos los fascistas es tan malo, porque algo bueno habrá hecho por alguien.

Es un termómetro, entonces. ¿Podemos medir las buenas intenciones?

La diferencia recae, creo yo, en que los motivos y la consciencia: Unx debería poder darse cuenta de cuando sus ideas no están sustentadas en buenas razones. Unx debería poder decirse a sí mismo "esto no le aporta a nadie". Unx debería poder darse cuenta de la naturaleza de lo que piensa, de lo que siente, de lo que dice. En un mundo ideal (mind you) así deberíamos ser todxs: Conscientes, cuestionándonos a nosotrxs mismxs.

Pero así no funciona el mundo, ¿Verdad?

Entonces mucha gente con la bandera del Progresismo y actitud de policía se sube a su pedastal y ataca a los demás: A los derefachos, a lxs indecisxs, a los de izquierda. Ataca a lxs ignorantes, analfabetas, a lxs doctaradxs, a los opinólogxs, a los columnistas, a lxs "líderes de opinión". Ataca a lxs activistas, a lxs movimientos, a lxs íconxs.

¡Y HAY UNA DIFERENCIA ENTRE CUESTIONAR Y ATACAR!

Un polícia ataca. Una persona consciente le cuestiona.


¿Podremos llevar así un cambio al mundo?

Te saltan cuando mencionas la violencia, las armas. Parecieran infiltrados de la derecha con tanta desaprobación.

Cuestiona y aporta, no sólo señales, porque gritar lobo es de policías.


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