¿Era un él o era una ella?
Une elle no podría ser, no tan temprano en mi vida alguien llegó con esos pronombres.
Recuerdo sus manos, eran suaves, eran cálidas, se deslizaban con tanta facilidad por debajo de mi falda.
Y hacía calor, era un día caluroso, lo recuerdo.
Creo que mucha gente recuerda un rostro en específico cuando les preguntas cuál fue la primera persona que amaron. Su primer amor. También creo que la gente queer que vivió su infancia y adolescencia e incluso adultez dentro del clóset o negándose a sí misme no podría evocar una imagen con tanta facilidad.
Cuando amamos, nos descubrimos a nosotrxs mismxs porque entendemos partes de nuestra identidad que no conocíamos antes y ciertos aspectos de nuestra naturaleza despiertan. Para la gente dentro de la norma cisheteroalosexual no es un rompecabezas por armar. Para la gente queer, incluso en nuestros días que parecen tan soleados y progres, sigue siendo un pasado incómodo, a veces doloroso, vergonzoso.
Las historias que uno contaría en un bar, en una cena de boda, en una cita, en una navidad con la familia, esos romances que se vuelven anécdotas lindas o divertidas, para nosotrxs representan peligro, incertidumbre y a veces hasta confusión.
¿Quién fue nuestro primer amor? ¿La persona que nos hizo "darnos cuenta" de que éramos queer, o la persona a la que nos aferramos para sentir lo que nos dijeron que debíamos sentir?
¿Mi primer amor fue el muchachito con el que me di besos de pico detrás de un árbol en la kermés de la secundaria porque me sentía presionada de demostrar mi supuesta heterosexualidad ante mis amigos?
¿Fue el practicante de maestro de deportes que fue a hacer su servicio a mi escuela y al que yo consideré como guapo en voz alta frente a mis amigas?
¿Fue mi compañera de mesa en la primaria que me causaba tanta risa que terminaba con dolor de cara y panza?
¿Fue la niña del campamento de verano con la que nos fugábamos de las actividades para irnos a tirar al pasto, ver el cielo y hablar de las cosas que nos daban miedo que me tomaba de la mano?
¿Fue el primer muchacho que me escribió una carta de amor? ¿La primera chica que me dio un regalo caro?
¿Fue el primer chico que metió su mano debajo de mi falda, fue la primera muchacha que me llevó a su cama?
¿Fue quién me regaló una playlist, quién me dibujó con todo su talento? ¿Fue el nombre tras la carta que recibí la madrugada del 25 de abril? ¿Fue quién me acusó de brujería? ¿Fue quién se unió al equipo de fútbol de mi ex nomás para hacerme reír?
¿Fue quién se ha unido a todos mis planes, o fue quién se perdió entre mi cuerpo, mis traumas y mi tristeza?
Ahora sí que con tres whiskys encima puedo decir que José José tenía razón, el amar y querer no es igual.
Querer, desear, aspirar, idealizar, tener y moldear difieren tanto de amar, en el sentido que amar es aceptar.
Queremos a alguien porque nos gusta, porque nos acomoda, porque nos va, porque es divertidx, porque es lindx, porque nos hace venir.
¿Pero amar? ¿El amor depende de todo eso?
¿El amor es sexo y romance? ¿Es regalos, tiempo, llamadas, celos, fotos en instagram, playlists?
¿El amor no existe de otra manera?
¿El amor jamás se alimenta de vergüenza, de auto-desprecio, de auto-lesión, de miedo? ¿El amor no es consuelo en el funeral de tu familia? ¿No es váter cuando vomitas porque estás muy ebria? ¿No es reclamarte que no has comido? ¿No es cuidar, no es proteger, no es supervisar...?
¿En dónde, en qué mundo, podemos permitirnos esto a la gente queer?
Si le preguntas a tu amigx queer quién fue su primer amor, va a vacilar. No porque no lo recuerde, sino porque no estará seguro de tu referencia.
¿Quién fue mi primer amor?
¿La persona con la que me obligué a ajustarme a la norma, o la primera persona con la que me sentí diferente al resto del mundo?
¿Es quién me correspondió primero, dentro de mi identidad, o es quién me usó o yo usé?
¿Quién fue el primer amor de charlie marian?
¿Fue la niña de la primaria que le hacía doler la cara de tanto hacerla reír? ¿Fue el muchacho de los ojos verdes con el que se toqueteó un par de veces?
La primera persona que amé fue la hoja en blanco antes de ser ensuciada con mi tinta, mis palabras, mi corrector.
¿Lo primero que genuinamente amé? A Karli. Desde los 18 años.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario